El día 5 de febrero ha sido uno de los mejores días de mi vida, nos juntamos unos cuantos compañeros de la Escuela de Música Gratiniano Martínez de Villacañas y pasamos uno de los mejores días de nuestras vidas.
Quedamos a las 11:00 de la mañana para ensayar, nosotros cuando ensayamos nos unimos… somos una piña y nos divertimos como enanos. Después en vez de irnos a casa a comer como haría cualquier persona “normal” nos quedamos para comer todos juntos, y es que señores… nosotros no somos normales. A continuación, nos preparamos para tocar dos piezas que para nosotros significan mucho y para los que no significaban, después de este día han terminado por significar muchísimo para ellos.
Cuando estábamos encima del escenario empezando la primera obra, La Danza Del Sol, nos crecimos (como siempre cuando nos subimos a un escenario), y nos entro tal sensación por nuestro cuerpo que disfrutamos de la obra como nadie ha disfrutado nunca encima de un escenario. Con la última obra que tocamos nos crecimos…montamos un “poyo” en el escenario que nadie se esperaba y eso que ya nos conocen, y conocen a Antonio Domingo, nuestro amigo, director, profesor, etc.
La sensación de que estás haciendo lo que haciendo lo que te gusta y con las personas que quieres es impresionante.
Lo más increíble de todo es que no creo que nadie que esté en una escuela de música o en un conservatorio, o incluso, en cualquier academia de cualquier cosa, sienta lo que llegamos a sentir nosotros cuando nos juntamos y tocamos.
Somos una familia, pequeña, pero una familia, cuando estamos juntos se olvidan todos los problemas, si hacemos asamblea nos contamos todo (siempre que se pueda), simplemente estamos agusto con nosotros mismos, con nuestros compañeros y con lo que hacemos.
Gracias por todoooo.
Muchos besos chicos. Os quiero!!